Postales cubanas

Viajar por Cuba no sólo es un estímulo para los sentidos, es un estímulo constante para la reflexión. Implicó reflexionar sobre lo que ya sabía sobre Cuba y el régimen socialista como así también posibilitó ver cómo se vive en Cuba y cómo son los cubanos y cubanas. La calidad de vida en Cuba me maravilló y el estilo de vida, en muchos casos, me dio un poco de celos, nostalgia y orgullo.

En esta entrada voy a contar algunas cosas que llamaron mi atención. Pueden resultar irrelevantes para muchos pero simplemente busco ilustrar un poco cómo es la vida en Cuba y cómo se siente viajar por allá. Y, en algunos casos, quizás sean de utilidad para no ganarse el encono de los cubanos. Ya entenderán a qué me refiero con esto.

Mi amor, cariño, papi

Las mujeres cubanas son super cariñosas al hablar. Es común oirlas referirse con “papi” al huésped alojado en su casa, escucharlas decirle “cariño mío” al señor que atiende el bar o “mi amor” a la joven que le pregunta por una calle. Suena super dulce. Y tienen este trato cariñoso con todos y todas, niños, niñas, jóvenes y adultos.

Los hombres, por su parte, se reservan su trato cariñoso para las mujeres. No les he oido decir barbaridades pero a veces algunos abusan del princesa y amor con un tono un tanto lascivo.

– Me dices cómo te llamas?

– No.

– Entonces te llamaré “princesa”.

¿Quién es el último?

Es la pregunta del millón cuando hay que comprar algunas cosas en Cuba. Sea para conseguir tarjetas de internet a precios cubanos, conseguir cambio oficial o comprar algo en el mercado, las chances son que deberemos hacer fila. Y el protocolo a seguir es preguntar “¿Quién es el último?”

En Argentina también estamos habituados a hacer fila. Pero mientras en Argentina se forma de manera tácita, presencial y silenciosa, en Cuba el sistema es distinto.

La persona que llega a la puerta del banco o de ETECSA lo primero que hace es preguntar quién es el último. Una vez que ubicó a la persona y sabe su lugar de orden, el recién llegado se coloca donde sea. Y de hecho, una vez que ya tiene a una nueva persona detrás de sí, es libre para irse y volver más tarde y recuperar su lugar de orden.

Es habitual, entonces, ver un grupo desordenado e inorgánico de personas cerca de la puerta. Pero en ese grupo de personas sí hay un orden y está definido por saber detrás de quién estamos.

Y es importante saber que la paciencia cubana se acaba en el instante que intentamos romper con ese sistema, no importa de dónde vengamos.

A la fila.

Niños Jugando

Una de las tantas cosas mágicas de Cuba es ver a los niños jugando, libres, en las calles. Corren y se ríen en bandadas. Alejados de computadoras – que las hay – y todo otro tipo de artefacto electrónico.

Disfrutan de la libertad de correr seguros por las calles. Niños y niñas de todas las edades. Sin supervisión adulta.

Hace mucho que no veo eso en Argentina, especialmente desde que vivo en Buenos Aires. Pude disfrutarlo en Bahía Blanca, cuando era niña, pero me parece que esa libertad es cada vez más un lujo confinado a barrios privados y pueblos pequeños del interior del país.

En la calle

La idea de poner los hotspots de WiFi de ETECSA en las plazas es sin dudas uno de los elementos que influye en que todas las plazas siempre estén llenas de gente. Casi a toda hora es habitual ver a personas de todas las edades sentadas en los bancos. A veces no hay lugar disponible así que la gente se queda parada o se sienta en el piso.

Pero más allá de la gente en las plazas, es habitual ver a los cubanos y cubanas disfrutando de los espacios públicos. Sea por estar conversando en una esquina, tomando un ron en el Malecón o sacar sillas a la puerta de sus casas y conversar con los vecinos, uno siente que las calles de Cuba (especialmente en La Habana) nunca están desiertas del todo.

Rejas abiertas

Algo que nos llamó la atención fue el hecho de que muchas casas tienen rejas en puertas y ventanas. Lo que se combina extrañamente con una política de puertas abiertas: es muy común ir caminando y poder ir viendo hacia adentro de las viviendas: la mayoría de las personas tiene las puertas y ventanas abiertas, posiblemente buscando un poco de fresco.

Así, resulta muy fácil ir comparando la arquitectura y decoración de las distintas casas de una misma cuadra – esto fue muy notorio en Cienfuegos y Trinidad.

Dado que Cuba es muy seguro, no pudimos resistirnos a preguntar acerca del sentido de tener rejas si el índice de robos es muy bajo. Por precaución, fue la respuesta que nos dieron.

Sin embargo, el concepto de prevención o precaución se diluye bastante cuando una gran parte de las puertas exteriores de rejas con las que nos cruzamos no tienen cerradura y si tienen, no la usan.

Fidel

Llegué a la Cuba unas semanas después del fallecimiento de Fidel y creo que se notaba. Digo “creo” porque era mi primer viaje a la isla, por lo que no tengo punto de comparación para efectivamente afirmarlo. Pero sí noté muchas fotos de Fidel en puertas, ventanas y paredes de negocios y hogares. Algunas pintadas en las paredes. Varios carteles oficiales recordando y honrando al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.

Escuché algunas voces disidentes, generalmente de jóvenes que se quejaban de la falta de alternancia y renovación en el poder, nunca de la revolución en sí y de lo que ella significó para Cuba.

La Sra. Carmen, por ejemplo, me contó cómo se fue de Guardalavaca hasta Holguín para despedir a Fidel. “Él era tan alto y fuerte y fue rarísimo ver pasar ese féretro tan chiquito “, me dijo notoriamente emocionada. Asimismo, me contó como con 14 años fue voluntaria en las Brigadas de Alfabetización y durante seis meses vivió en la casa de una familia campesina, mientras les enseñaba a leer a todos los miembros de la familia y a un vecino. La Sra. que mantenía la limpieza de los baños de la terminal de ómnibus de Holguín, por su parte, con quien me puse a charlar mientras esperaba que se hiciera la hora de tomar mi bus, me contó que fue a despedir a Fidel con su nieta, quien filmó todo con su celular. Ella tenía el registro fílmico en el suyo, así que vimos juntas los 15/20 minutos de video en la pantalla de su teléfono.

Partido Peronista Cubano

Si no se ha notado, los cubanos son muy conversadores, así que es muy fácil entablar charla con casi todos y todas.

En esta caso fue con el señor que tiene un puesto de libros en Plaza de Armas. Era mi primer día en La Habana y yo estaba muy movilizada por todo. Así que estaba particularmente abierta a la charla.

Los cubanos, además de conversadores, parecen estar al día con las noticias internacionales. Es común que hagan referencias a cuestiones de política argentina y cuando preguntan y opinan lo hacen fundadamente. Es un placer, la verdad.

Me pongo a conversar con el Sr. Librero que me consulta por Argentina y por el peronismo. Después de conversar un rato, el señor me contó que en su época universitaria – previa a la Revolución – él con otros estudiantes de arquitectura leyeron algo acerca de un movimiento en Argentina que se llamaba peronismo. Curiosos, se acercaron a la embajada a pedir material de lectura y la embajada, según me contó, les dio bastante material.

Convencidos de que eso era lo que necesitaba la Cuba empobrecida y desigual de Batista, el señor librero y sus compañeros fundaron el Partido Peronista Cubano, el cual se disolvió después de la Revolución.

No pude corroborar el dato, pero me pareció absolutamente genial.

Conversaciones al Pasar

Como decía más arriba, es muy común ver a cubanos y cubanas charlando en la puerta de una casa, en una esquina, en una parada de bus. Y esto, a primera vista, no diferiría mucho de la vida en muchos lugares de América Latina. Lo que me llamó poderosamente la atención es el tenor de las conversaciones que mantienen.

Así, un grupo de hombres muy mayores que estaban esperando un bus bajo los rayos inclementes del sol, en Santiago de Cuba, mientras esperaban discutían la influencia de la filosofía griega en la filosofía romana. En La Habana, muy tarde a la noche, al pasar junto a dos jóvenes que charlaban parados en la calle Neptuno, escuchamos que conversaban acerca de la formación y evolución del sistema solar. En ninguna de las dos conversaciones podría haber participado. Ni siquiera de caradura.

La población está educada. Y se nota.

¿Yendo a Cuba? Chequéa estas entradas, ¡quizás te sirvan!

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