En búsqueda del equipaje perfecto

¿Mochila o valija? ¿Equipaje de mano o despachar en bodega?  Ahhhh… ¡Los lindos dilemas de quien planea su próximo viaje!

La problemática puede sonar trivial y/o intrascendente para algunos, pero la elección del equipaje correcto puede incidir muchísimo en nuestro presupuesto y en nuestra comodidad, especialmente si tenemos planeado viajar por un largo tiempo o movernos bastante de un lugar a otro.

Desde ya, adelanto mi preferencia incondicional por la mochila y, en lo posible, por no despachar. A continuación voy a contar por qué. Pero la idea es analizar todas las opciones y que cada uno pueda evaluar cuál es la opción que se adapta mejor a sus posibilidades.

Asimismo, aclaro que no voy a hablar de los bolsos, ya que si bien cumplen de buen modo su función para ir al gimnasio o para una escapada de una noche o para un viaje en auto, ni entran en la competencia cuando se trata de un viaje largo, con traslados y en los que haya que cargar algunos kilos de equipaje.

Hechas ya todas las aclaraciones del caso, vamos entonces a lo que importa:

Mochila vs. Valija: la pelea del siglo

OK, sin dudas suena exagerado pero cuando se trata de elegir entre mochila y maletas suelen aparecer dos bandos muy enfrentados: generalmente, el usuario de mochila mirará al usuario de valija y revoleará los ojos, tratándolo de turista que no entiende nada; mientras que el usuario habitual de valijas casi que mirará con pena las mochilas, preguntándose por qué la persona se somete a ese martirio. Al menos eso es lo que me imagino que piensan. 😉

En el cuadro que sigue intento identificar fortalezas y desventajas de cada tipo de equipaje. Posiblemente la lista esté un poco influenciada por mi gusto personal, pero creo que grafica bien los pros y contras.

cuadrocompaequi

Como se puede ver, la valija tiene algunas ventajas claras, pero la mochila gana en varios de los frentes: comodidad, versatilidad, libertad de movimiento, todo terreno… la mochila es lo mejor cuando se está en viaje, salvo, claro está, que por cuestiones médicas no podamos cargarnos la mochila al hombro.

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El tamaño SÍ importa: el equipaje en las aerolíneas low cost

Pagar diez euros por un pasaje aéreo es maravilloso, pero ese precio viene con algunas limitaciones, siendo la principal la del equipaje. Esos precios están sujetos a viajar sólo con equipaje de mano y si uno quiere despachar equipaje, sea que haya elegido maleta o mochila, deberá pagar un adicional. A continuación, para visualizar lo que estamos comentando, un cuadro comparativo detallando cuánto cuesta facturar equipaje en algunas aerolíneas de bajo costo de distintas regiones del mundo.
cuadrolowcost
Es decir que esa tarifa tentadora de diez euros que vimos para ir desde Londres a Berlín dejará de ser tan tentadora cuando tengamos que comprar básicamente un pasaje para nuestro equipaje que, en muchos casos, saldrá más caro que la tarifa base. Por eso, no se puede dejar de hacer énfasis en la importancia de limitar la cantidad de cosas que llevamos cuando viajamos. Mochila chica, presupuesto contento.
Pero además de ahorrarnos unos euros, dólares o pesos cuando viajamos con empresas de bajo costo, viajar con equipaje de mano tiene otras ventajas:
1. Se evitan pérdidas o demoras de nuestro equipaje por parte de la aerolínea. No es algo que pase habitualmente, pero cuando sucede puede afectar los planes que tenemos para el viaje – si es a la ida – o puede implicar perder los recuerdos que fuimos juntando de cada destino que visitamos – si nos sucede a la vuelta. Como sea, el estrés de hacer los reclamos en el aeropuerto, la demora que eso conlleva, y quedarse en la ciudad de arribo esperando que llegue el equipaje, hacen que me incline, en lo posible, por no despachar, especialmente cuando el pasaje que conseguí, si bien barato, tiene muchas escalas.
2. Se evitan demoras en la salida del aeropuerto. Nada como pasar de largo las cintas de equipaje e ir directo hacia la salida. Nos evitamos todo el ajetreo y las filas que vienen con la masa de gente cargada.
3. Disminuyen las chances de perder conexiones. Muchas veces compramos un pasaje que sale una hora y media después del horario de arribo de nuestro vuelo. ¿Se atrasó un poco el primer vuelo? No importa. Podemos salir disparados del avión sin necesidad de esperas.
4. Y, la más importante: el tiempo que ahorramos en el aeropuerto lo podemos usar en disfrutar de la ciudad.
Sin embargo, y más allá de las importantes ventajas que tiene viajar sólo con equipaje de mano, no puedo dejar de advertir las desventajas:

1. Hay un límite claro a los productos líquidos que se pueden llevar:  los líquidos y similares que se lleven – cremas, aerosoles – tienen que ir en envases individuales que no superen los 100 ml contenidos a su vez en una bolsa de plástico transparente con sistema de apertura/cierre – tipo ziploc – y de capacidad no superior a 1 litro.

2. Implica viajar con una cantidad pequeña de ropa, lo que implica, en viajes largos, tener que ir lavando de vez en cuando y que en la mayoría de las fotos se vea siempre la misma ropa.

3. Para los que se compran medio país cada vez que viajan puede que esta opción implique que tengan que comprar una segunda valija, mochila o bolso para transportar lo adquirido, lo que no es muy cómodo que digamos.

4. En viajes con muchas escalas, implicará tener que andar cargando el equipaje por varios aeropuertos, lo que puede ser incomódo o molesto, especialmente si se carga bastante peso.

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La recomendación de la casa

Para terminar con esta entrada, voy a contar un poco mi experiencia en materia de equipaje.

La primera vez que viajé a Europa llevé mi mochila Montagne de 60 litros. En ese viaje mis traslados fueron principalmente en tren y los únicos vuelos que tomé eran de Aegean que incluían la posibilidad de facturar un equipaje de hasta 23 kgs. Así que mi mochila que pesaba unos 15/17 kg no representaba ningún inconveniente en términos de medios de transporte. Sin embargo, la odié profundamente. Era pesada, era grande y hacia el final del viaje me di cuenta que había llevado muchísimas cosas que no necesitaba. Cuando la usé ese mismo año para viajar unos meses por Brasil no la llené y ahí terminé de decidir que necesitaba una mochila más chica.

mochila60

Para mi segundo viaje a Europa, que duró tres meses y dependía casi exclusivamente de buses y vuelos low cost, una amiga me prestó una mochila de 35+10 litros y no pude estar más contenta. Entraba todo lo que necesitaba y no tuve problemas hasta los últimos viajes en avión, donde ya cargaba varios libros y tuve que hacer malabarismos para pasar los controles de Ryanair.

Fue así que para mis próximos viajes decidí que 50 litros era una buena capacidad, y viajé sin inconvenientes con una Mochila Montagne – salvo unos problemas técnicos en Ecuador, que un señor resolvió por 5 USD.

Pero pasó el tiempo y los 50 litros me empezaron a parecer un exceso de nuevo. Además, la carga superior siempre me pareció incómoda. Así que empecé a investigar sobre las opciones en el mercado: buscaba algo de menor capacidad, que tuviera carga tipo valija/bolso, que permitiera visualizar sin problemas todo el contenido. Con estos requisitos llegué a las mochilas Osprey. Principalmente, estuve en duda entre la Porter 46 y la Farpoint 40, y me terminé decidiendo por esta última.

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Es la mochila más cómoda que he usado hasta el momento, pero debo reconocer que aún me estoy habituando a las restricciones de espacio. Si antes tenía que hacer una buena selección de lo que tenía que llevar, ahora la elección es aún más cuidadosa.
Existen otras marcas que ofrecen mochilas con carga frontal, como Kelty y Rei, así que es cuestión de investigar un poco y encontrar la mochila ideal para nuestro tipo de viaje. Es claro que este tipo de mochilas, con capacidad tan acotada, no son la mejor opción para aquellos que viajan en carpa y tienen que cargar muchísimas cosas.

Para terminar…

La cuestión del tipo de equipaje que utilizamos para viajar es una elección estrictamente personal, basada principalmente en el tipo de viaje que hacemos (de camping, de trabajo, en la ciudad); en la duración y clima (cuando se viaja a lugares fríos la ropa que llevamos ocupa mucho más espacio); en preferencias personales (hay personas que prefieren llevar una gran variedad de ropa porque no les gusta repetir); y, por último, en el presupuesto.

Por ello, es importante meditar qué es lo que nos gusta hacer y cómo queremos y podemos viajar y elegir el tipo de equipaje en consecuencia.

Espero que los puntos tratados más arriba sirvan de orientación y referencia y que cada uno/a que esté leyendo viaje cómodamente con la mochila o valija de su elección.

Como siempre, ¡son bienvenidos recomendaciones y consejos en el tema que se me hayan pasado por alto!

¡Buenos viajes!

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