Día 9: Colombia

Viajé sola a Colombia en noviembre de 2015, un año que no fue de los mejorcitos para mí. Así que viajé agotada, con ganas de desconectar, de no moverme mucho de un lugar a otro, sin mucho planificado, sólo sabía que mi vuelo tenía una escala larga en Santiago de Chile, por lo que aproveché para encontrarme con mi hermana, algo que siempre me llena de alegría, que luego llegaba a Bogotá y que desde ahí volaba directo a Cartagena.

Tenía reservado sólo el hostel para las primeras noches y para la última noche en Bogotá antes de volver. En el medio, la idea era llegar al Parque Tayrona. Idea que se esfumó la primera noche, cuando me enteré de que el Parque estaba cerrado y estaría cerrado durante todo el mes de noviembre. Así que mientras disfrutaba de Cartagena y conocía gente amorosa con quien caminar sus calles, empecé a evaluar opciones. Alguien dijo Taganga, vi unas fotos online y reservé un hostel. Y hacia allá fui.

Mi primera impresión de Taganga fue el mapa que me dieron en el hostel, donde estaban marcadas las calles por las cuales era seguro caminar y las cuales era necesario evitar. En mi experiencia, los pueblos pequeños suelen ser seguros, por lo que tener que andar con tantas precauciones me desmotivó un poco, más allá de que las playas del lugar eran realmente bellas.

Después de dos noches ahí decidí seguir camino hacia Palomino, que era justo lo que necesitaba. Me quedé en un hostel a pasos de la playa, sin internet, con buen desayuno, donde me encontré con gente que había conocido en Cartagena y conocí un par de personas más con las que compartir charlas jugando cards against humanity cuando llovía.  Al pueblo iba caminando a la noche con linterna, tomaba algo y volvía por el mismo sendero, sin preocupaciones.

En Palomino leí, descansé, caminé, dormí, comí rico, todo lo que necesitaba en ese momento. Una vez en Bogotá, me arrepentí de haber asignado nada más un día, y disfruté cada minuto que pasé allí. Sin embargo, mi impresión de Colombia no fue genial, pero creo que fue más que nada porque yo no estaba pasando por un buen momento. Tendré que volver, recorrer más de Bogotá, visitar el eje cafetero y tal vez Tayrona, y así darnos una nueva oportunidad.

 

Esta entrada es parte del proyecto de cuarentena Un país por día.
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