Un día en Tomar, Portugal

Un compañero de trabajo de mi amiga M. le dijo “Tenés que ir a Tomar (sic ;-)) les va a gustar, era una ciudad de Templarios”. Se lo dijo en francés, pero estoy segura que estoy haciendo una traducción fidedigna. Y con esa información y la lectura apresurada de unos párrafos en Lonely Planet decidimos que hacía allí iríamos. ¡Y lo bien que hicimos!

El viaje en tren desde Porto incluyó una escala en Entroncamento, donde pudimos almorzar en un lugar de comida al paso cerca de la estación y tomarnos un cafecito en el bar de la terminal, atendido una señora amorosa nos explicó con paciencia qué era cada uno de los dulces que tenía a la venta.

Emprendimos camino y llegamos a Tomar a eso de las 2 de la tarde. La estación no decía mucho y el camino hacia nuestro hospedaje tampoco. A través de Booking habíamos reservado una noche en Residencial venida Hostel, cuya apariencia exterior no le hace justicia.

Cuando se abrió la puerta tuvimos la primera alegría del viaje: el Señor Antonio. Antonio nos dio una cordial bienvenida a un hermoso lugar, con modernas instalaciones. Lo esencial es invisible a los ojos cuando se trata del Residencial Avenida Hostel.

EL lugar para ir, sabíamos por la “investigación” previa, era el Castillo de Tomar. El lugar cierra a las 6, nos adelantó Antonio, así que nos recomendó hacer la visita, que lleva varias horas, temprano por la mañana. Y, además, nos dio una clase de historia y arquitectura de Tomar y nos dio varias recomendaciones de cosas para hacer y ver. Genial.

El calor era infernal, el clima árido, entonces preguntamos ¿Hay una pileta municipal? Hay. Así que hacia allá fuimos, con nuestro mapa de Tomar lleno de recomendaciones. En el camino pasamos por unos molinos de agua, convertidos en un centro cultural que se llama Complexo Cultural da Levada. Hicimos una parada técnica para ver la obra de una artista local antes de seguir nuestro caminata hacia la piscina.

En el trayecto pudimos ya avizorar lo encantadora que es Tomar. Flores, mucho verde, tranquilidad … una pequeña ciudad del interior, con mucho para ofrecer.

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Una de nuestras calles preferidas

Después del ansiado chapuzón en la piscina olímpica y observación sociológica de la actividad social de la población adolescente local que pululaba, salimos a recorrer la ciudad, muertas de hambre.

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Paseanding

Paseamos un poco y fuimos hacia una de las recomendaciones culinarias que nos había hecho el dueño del hostel más temprano: Lo de Fernando. Excelentísima recomendación. Atención adorable y rápida; cerveza fresca y un amplio menú con porciones muy generosas. Dejamos el lugar piponas y felices.

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Lo de Fernando

Mientras recorríamos un poco más Tomar nos cruzamos con un poster que anunciaba que ese día a la noche tocaría en la plaza principal una banda local: Quintal do Bill. Así que luego de una ducha y un breve descanso, hacia allá fuimos.

La plaza estaba repleta de gente. El público dejaba un poco que desear. Se ve que a la gente de Tomar no le gusta bailar en los recitales. Ni cantar. Ni sonreir. Fue bastante bizarro y se convirtió en el chiste de la noche, que nos hizo llorar de risa en algunos momentos. Nada como imaginarse las conversaciones y la historia de estatuas vivientes!

En el medio del recital decidimos visitar otra de las recomendaciones que habíamos recibido, Café Paraíso. Un café antiguo, con arquitectura Bauhaus y precios irrisorios. Dos aguas, una sidra y una ginjinha 5 euros. Fuimos felices.

Nos fuimos a dormir para estar descansadas para el día siguiente, que involucraba despertarse temprano y pasear mucho.

Y eso hicimos.

La ciudadela, además del antiguo castillo de los templarios, alberga al Convento de Cristo – ahí aprendimos que los conventos también puede ser para monjes, super progresivos los templarios (!).

El conjunto arquitectónico es realmente IMPRESIONANTE. Detalles espectaculares, mucho verde y secretos escondidos por cada rincón. Pasamos entre dos y tres horas recorriendo y nos quedaron pendientes los jardines y el bosque que rodea el edificio, a los que pudimos ver desde arriba.

Nos fuimos maravilladas del Castillo a buscar nuestro equipaje y a almorzar. Tomamos el tren hasta Lisboa, sintiéndonos muy afortunadas por haber podido probar un poco de Tomar.

Recapitulando:

¿Dónde hospedarse en Tomar? Fácil, en Residencial Avenida Hostel. La habitación doble con baño privado, 40 euros, la habitación individual, 20, y una cama en habitación compartida, 17.

¿Dónde se come bueno, bonito y barato en Tomar? Aún más facil. En lo de Fernando. Lo que quieran, seguro lo van a encontrar el menú. Si no están con mucho apetito contemplen compartir un plato.

¿Dónde se puede tomar algo en Tomar (guiño guiño)? Café Paraíso. Precios populares, mesas al aire libre, atención rápida y buena onda.

¿Estás buscando cosas tradicionales para traer de recuerdo? ¡No busques más! La tienda Ti Anica no sólo tiene cosas super lindas de decoración, también tiene muchos productos gourmet de la región, música y la mejor atención. Hasta el día de hoy sigo saboreando las galletitas que nos regaló la señora. Tanto nos gustó la tienda que fuimos dos veces. Imaginen.

Tengo poco tiempo, ¿y ahora que voy a hacer? – Que haga lo mejor, ¡como siempre!

  • En el caso de Tomar, el tiempo que tengan disponible, organicenlo alrededor de la visita la Ciudadela. Piensan en dos horas como mínimo para poder recorrer sin correr. La entrada al Casillo de Tomar y el Convento de Cristo es única y cuesta 6 euros; hay descuentos para jubilados y estudiantes.
  • Si tienen tiempo libre, aprovechen para caminar por el centro histórico de la ciudad que es hermoso, donde hay varias iglesias y una zinagoga que se pueden visitar.
  • Una buena idea puede ser chequear la agenda cultural de la Ciudad, que parece tener una vida movimentada, para ver si hay algo interesante para ver o hacer durante su estadía.
  • Si quieren darse un chapuzón, pueden visitar la piscina municipal, la entrada sale 3 euros o 1.50 si van luego de las 16 hs. Cierra a las 19.

Aquí, con un mapa con los puntos de interés que pudimos descubrir en nuestra breve, pero intensa visita:

Para terminar, aprovecho para dedicarle esta entrada a la adorable M., siempre una excelente compañera de aventuras.

 

¿Vas a viajar a Portugal? Quizás estas entradas te resulten útiles!

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